Encontraste
un nuevo superhéroe
en la primera vuelta de esquina
porque nunca buscaste quién te quisiera,
sino quién te pudiera salvar de ti misma.
Quizá tuvieras razón
y nunca llegáramos a conectar
pero desde cuándo
el magnetismo ha sabido
sobre vínculos de humanidad.
Esa atracción por lo dañado
solo conduce al descuidado
de uno mismo.
El pájaro conocía el precio
de tener que quemarse las patas
para poder alzar de nuevo el vuelo.
Mis pensamientos vagan lejanos
en una tormenta imperfecta
que me obliga a estar en el bucle
y me hace olvidar todo lo que tengo cerca.
Acaricié
la ladera de las dunas
como el viento
para que tus castillos de arena
fueran de hierro
y ninguna tormenta pudiera
perecer en el intento.
Me paro en lo alto del monte
mirando de refilón a la certeza
que deja el camino que regresa,
de vuelta a explotarme del todo,
el ruido que mece mi cabeza.
Mientras sellamos otro pacto
que vuelca sobre la mesa
el vaso de incertidumbre y pereza
que poco a poco nos empieza a unir.
Como el cristal templado
absorbo multitud de golpes
pero siempre sabes darme
en el punto crítico.
En este alcantarillado
los días de sol tiene forma de reja.
Suena el mismo estribillo
en todas las historias.
Qué más da
si te equivocaste tú
o fallé yo
nada cambiaría
el resultado final.
Pensé que teníamos todo el tiempo del mundo,
pero aquella fue la última vez que pude besarte.
Aunque parezca que volvemos a la misma casilla de salida,
el juego ha cambiado y empezamos nueva partida.
Llegados a cierta edad
tememos tanto errar
que pasamos el día apuntando
pero huimos antes de atrevernos a disparar.
Tengo guardado un beso para ti,
por si decides atreverte a lo que ofrezca el devenir.
Al final de este viaje podremos bailar,
pero nadie nos ha prohibido disfrutar de la música el resto del camino.
La disciplina te hará ganar algunas batallas,
pero la pasión te hará vencedor de tus guerras.
Cada uno miró hacia lo suyo
y en un planeta esférico terminamos chocando.
Dejar estas palabras
formando una cruz
para que recordemos
que también hubo días buenos que disfrutar
y por los que sentirnos vivos.
Ya no puedo cortar
las aristas de esta mandarina
hecha de cristal de olvido
de gajos de despedidas
y pepitas de domingo.
Esperabas sentir mariposas
en la primera cita
y olvidaste
que la mayoría de lazos
necesitan crisalidar.
El insomnio ya no me sirve
ni para escribirte algo decente.
El mes más corto del año
era capaz de durar más
que el cuarenta de mayo
con un frío de guardar.
Entrar
en razón o en calor,
tú nunca tuviste
puntos intermedios.
A veces
el plan más sencillo
crea el recuerdo más memorable.
Resisto el impulso de volver
a volver a hacernos daño.
Siempre era capaz
de encontrar un motivo para estar triste
cuando caminaba bajo la lluvia.